top of page

nosotras

Kundani Catálogo-5_edited.jpg

Kundani nació antes de la pandemia, como un concepto orgánico en la creación de arreglos florales.

Todo comenzó con algo que me gustaba hacer: combinar flores, texturas y emociones. En ese camino, Gaby fue mi pilar, la primera en creer en mí. Amaba mi forma de buscar lo distinto, de atreverme con follajes nuevos, de dejar que cada ramo contara una historia.

 

Cuando buscaba un nombre, quería algo con raíces mexicanas y con sentido profundo.

Así descubrí Kundani, una palabra purépecha que significa “juntar”.

Juntar tallos.

Juntar personas.

Juntar sonrisas y miradas.

 

Pero la vida detuvo ese primer ciclo. Mi abuela materna enfermó, partió, y poco después llegó la pandemia.

Tuve que cerrar la primera versión de Kundani.

 

Años después, en una comida entre amigas —de esas donde se habla del futuro, de los hijos y de los sueños—, Gaby me miró y me dijo:

 

“Quiero ser tu socia y volver a abrir Kundani.”

 

El corazón se me encendió. Recordé aquellas madrugadas buscando flores a las tres de la mañana, los colores, las ideas. Le dije que sí, pero con una promesa: quería aprender de alguien que amara las flores tanto como nosotras.

 

Y el camino nos llevó a nuestro maestro Abel, y junto a él a Emma y Hammes, almas que inspiran y ayudan a que la magia de Kundani florezca cada día.

 

Hoy somos floristas, mamás, amigas y compañeras de meditación.

Kundani es más que una florería: es un espacio donde cada ramo es único e irrepetible, diseñado para encontrar su propia armonía.

 

Atendemos de forma personal, por WhatsApp, porque creemos que cada cliente merece una experiencia cercana y especial.

En cada entrega hay una historia, una emoción y un pedacito de nosotras.

 

Kundani. Exprésalo con flores.

bottom of page